Nuestra filosofía de trabajo
Al ingresar al mercado peruano, entendimos rápidamente que, al usar nuestra forma de trabajar, estábamos haciendo también un ejercicio de pedagogía hacia los clientes.
Demostramos que, con los productos y precios que ofrecíamos, el distribuidor podía acercarse a la concepción de una pequeña empresa de ensamblaje de decoración y mobiliario; se entendió que ya no era necesario estar sometido a la oferta de grandes empresas. Cuando empezamos a distribuir solo había 6 confeccionadores en toda la capital, hoy esta cifra asciende a los 50.